lunes, 4 de julio de 2011

RENOVACIÓN DE LA EJECUTIVA DEL PNV


DEIA
04-07-11
El PNV afronta su asamblea de enero con la previsible reelección de Urkullu en el EBB
Los jeltzales elegirán o renovarán sus cargos y aprobarán su 'hoja de ruta' los días 13, 14 y 15 en el BEC.

BILBAO. Comienza la cuenta atrás. Como cada cuatro años, el PNV se prepara para afrontar un proceso de reflexión que asistió el jueves a su pistoletazo de salida, y que culminará con la renovación o reelección de parte de los altos cargos y la aprobación de su hoja de ruta los días 13, 14 y 15 de enero en el BEC de Barakaldo, con la reunión de la VI Asamblea General del partido. La formación calienta motores para la cita, que se saldará, previsiblemente, con la reelección de Iñigo Urkullu como presidente del EBB. El burukide afrontaría así un segundo mandato al contar con la confianza de su partido tras haber alumbrado la victoria jeltzale en las elecciones autonómicas de 2009 y en las municipales y forales del pasado día 22; toda vez que ha sabido capear la difícil situación del paso a la oposición en Lakua por mor de la entente PP-PSE. En su haber computa, asimismo, el logro del cierre de las transferencias pendientes, así como su apuesta por la paz y la normalización. Su perfil conciliador no solo posibilitó unificar el partido y desterrar las divisiones, sino que ha abierto una línea de entendimiento con el Gobierno español que se ha revelado clave para los intereses de Euskadi.

El arranque del proceso electoral y de reflexión ha sido notificado desde el EBB a las presidencias territoriales, que se han encargado, a su vez y desde el pasado jueves, de transmitir la noticia a las organizaciones municipales. La Asamblea hará balance de los últimos cuatro años, al tiempo que procederá a la reafirmación o, en su caso, reformulación de su proyecto político y de los estatutos de funcionamiento. Además, elegirá al presidente del PNV.

En cuanto a la reflexión interna, el partido debatirá sobre tres documentos que serán remitidos a las organizaciones municipales antes del 14 de septiembre. Podrán presentarse enmiendas hasta el 14 de octubre. El primero de los textos, Trabajando el mañana, compila la reflexión estratégica del PNV sobre el desarrollo de Euskadi desde un plano económico, con especial mención a la creación de empleo y al bienestar, pasando por el funcionamiento de los servicios públicos esenciales, como la sanidad o la educación, que atraviesan por sus horas más bajas desde que el Gobierno de López se hiciera con las riendas. El segundo de los dosieres postula los Retos y Desafíos Políticos, mientras el tercer archivo, Proyecto de Reforma de los Estatutos Nacionales del Partido, aborda las propuestas de modificación del reglamento.

En lo concerniente al proceso electoral, la formación dirimirá sobre la continuidad de los cargos cuyo mandato se halla a las puertas de expirar. Así sucede con el presidente del EBB y otros 8 burukides -no así los territoriales-, 5 miembros de la Comisión Nacional de Garantías y Control y otros 5 del Tribunal Nacional de Justicia. El plazo de presentación de candidatos culmina el 14 de octubre, y todos los postulantes habrán de superar la prueba de fuego que pasa por lograr las firmas de 100 afiliados. Durante los días 13, 14 y 15, la Asamblea General debatirá los tres documentos de reflexión y procederá a elegir al líder del partido.

Un puesto que, con toda probabilidad, recaerá nuevamente en Iñigo Urkullu, que cuenta con el respaldo de su partido. Nadie duda de que revalidará su cargo, y su nombre es el único que se baraja. Su previsible reelección le sitúa al margen de la sucesión de Ibarretxe como candidato a lehendakari -puesto al que en diferentes medios sitúan a Josu Erkoreka, Jokin Bildarratz, José Luis Bilbao o Izaskun Bilbao-, dada la bicefalia del partido, aunque en el seno de la formación este debate no se ha abierto aún. Desde que el jeltzale accediera a su cargo el 2 de diciembre de 2007 en el Palacio Euskalduna, ha sabido lidiar con más de una situación desfavorable. Su estreno tampoco se prometía sencillo, pero Urkullu logró unificar el partido y cerrar las heridas del pasado. El expresidente Josu Jon Imaz y su homólogo en el GBB Joseba Egibar renunciaron a la elección en un acto de generosidad que dejó, en principio, el camino expedito para la vía de consenso que encarnaba el candidato. La Asamblea General de diciembre confirmó lo que se intuía. Urkullu recibió un voto de confianza. O, de forma más exacta, 447. Todos los miembros con derecho a sufragio aprobaron la nueva ponencia política de las siglas de Sabin Etxea.

perfil negociador El presidente del EBB supo mantener el papel referencial del PNV en el panorama político vasco a pesar del desalojo de Lehendakaritza cocinado por socialistas y populares. Pactó con Madrid lo que López no pudo o no supo acordar, y arrancó al PSOE el traspaso en I+D+i, la primera transferencia efectuada por el Gobierno de Zapatero. En la negociación presupuestaria del pasado año, además, trabajó para la consecución de un logro histórico como es el cierre de los traspasos pendientes a la CAV después de más de treinta años de incumplimiento estatutario. No es que lo diga el PNV. Incluso uno de los apoyos externos del lehendakari, UPyD, ha llegado a reconocer que es el partido jeltzale quien gobierna desde la oposición en el territorio. Tras el 22-M, ha testado su hegemonía en el espectro aber-tzale a nivel de la CAV después de superar los votos de Bildu -no ocurrió lo mismo en Gipuzkoa-.

Además, Urkullu tiene su mirada puesta en uno de los principales y más inmediatos retos del país y de su partido. La paz y la normalización marcan la agenda jeltzale, y el burukide pide tiempo para avanzar en la resolución del conflicto. No se muestra partidario de un adelanto electoral en el Estado -tampoco la izquierda abertzale-, y reclama pasos a Zapatero que, según ha podido constatar el PNV de su frecuente interlocución con el mandatario español, coincide en la percepción de que es necesario aprovechar el nuevo escenario. El jeltzale lo ha dicho en más de una ocasión. Su partido está dispuesto a arriesgarlo todo. Avisó al PSOE de que la ilegalización de Bildu escribiría el epitafio de sus relaciones -necesita su respaldo para evitar el adelanto-, mientras Zapatero le reclamó que esperara la sentencia del Tribunal Constitucional. Bildu obtuvo el visto bueno.