lunes, 17 de enero de 2011

SABINO ARANA Y ARGENTINA

En una oportunidad pretendí demostrar a un periodista de La Plata que yo también era argentino por las mismas razones que él aducía para autodefinirse como vasco. La verdad es que no pude aportarle el pasaporte de acreditación que me solicitó. Pero aún así, proseguí conversando con él sobre lo que sentía por esa gran Nación Argentina, convencido de que los formalismos jurídicos nunca podrían borrar mis sentimientos personales hacia un país ni los suyos para con Euskadi.

Quizás aquel periodista no comprendió que este vasco, nacido y residente en Euskadi, admiraba y amaba a Argentina, de la misma forma que muchos agentinos(as), jurídicamente argentinos, aman profundamente a este País Vasco con las propias perspectivas que Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco, EA-PNV.

Esta constatación me lleva una vez más a reflexionar sobre la historia del nacionalismo vasco con una perspectiva comparada. Lo hago así, porque creo que es la única forma de comprender al pasado con mayor objetividad: la historia de los vascos no se puede separar de la historia de su entorno local e internacional.

En alguno de mis escritos precedentes comentaba el origen del nacionalismo y, en consecuencia, el surgimiento de movimientos de conformación de estados tanto en Europa, como en América, con lo que ello supuso de enfrentamiento con los gobiernos de los Imperios. En la actualidad este hecho de las independencias del siglo XIX está tan asumido, que a nadie se le ocurre criticar negativamente las opciones y aspiraciones de consiguieron ser Estado, salvo en el caso, por ejemplo, de Sabino Arana, a aquien al parecer no se le pueden aceptar sus planteamientos ideológicos.

Aún así, y consciente de que el pasado no es recuperable ni replanteable, ni tiene sentido criticarlo si no es para aprender lecciones para mejorar el presente, es innegable que Sabino Arana pretendió fundar su Partido en 1895 para lograr para Euskadi la solución política ante la deprimente y agobiante decadencia política de España. En esa misma época, el 13 de abril de 1890, Leandro N. Alem funda en Argentina la Unión Cívica Radical (UCR) intentando afrontar la gran crisis nacional de 1889 con una organización que pudiera garantizar un nuevo orden político fundamentado en la soberanía nacional y la igualdad de derechos civiles. (Pero no igualdad de derechos políticos, mientras no se adquiriera ciudadanía argentina. En definitiva, si vale la comparación, ambos pretendieron dar una solución a su correspondiente problema político.

Idénticas aspiraciones se pueden observar en el caso de otros países, con actitudes que desde la perspectiva actual pueden ser consideradas incluso racistas. Pero no renunciaré a mi empeño de comprender la historia de la humanidad con la mayor ecuanimidad posible: el antiespañolismo del siglo XIX no es exclusivo de Sabino Arana, y argumentos similares a su defensa de la raza pueden constatarse, incluso hoy día, en cualquier país del mundo. ¿O acaso no lo fueron racistas los países colonizadores respecto a los colonizados? ¿Acaso no son racistas muchas de las legislaciones que regulan los movimientos migratorios? ¿No se celebra aún el Día de la Raza en España?

El estudio de la historia universal nos ayudará a ser más comprensivos con las historias particulares. Me gustaría que los historiadores analizaran las reivindicaciones de Euskadi con el mismo respeto que las de otros paìses.



Josu Legarreta
Lega.loa@euskalnet.net